DAVID VÉLEZ EN LA JUNTA DIRECTIVA DE OPENAI. UNA NOTICIA QUE LOS ABOGADOS NO DEBERÍAMOS PASAR POR ALTO

El nombramiento de David Vélez como integrante de la junta directiva de OpenAI ha sido visto por muchos como un reconocimiento al talento colombiano y latinoamericano. Sin embargo, para quienes ejercemos el derecho, la verdadera noticia no está en el cargo que ocupará ni en su trayectoria empresarial. La verdadera pregunta es otra. ¿Estamos preparados para ejercer la profesión en una época en la que la inteligencia artificial ya redacta contratos, resume expedientes, analiza jurisprudencia y responde consultas jurídicas en cuestión de segundos?

Sergio Leal

8/4/20263 min read

robot and human hands reaching toward ai text
robot and human hands reaching toward ai text

Durante décadas el conocimiento jurídico fue uno de los mayores activos del abogado. Hoy ese conocimiento sigue siendo indispensable, pero ya no es suficiente. La velocidad con la que evolucionan herramientas como ChatGPT obliga a replantear la forma en la que estudiamos, investigamos, asesoramos y prestamos nuestros servicios.

Esto conduce a otro interrogante inevitable. ¿La inteligencia artificial está acabando con el trabajo de los abogados o simplemente nos está obligando a evolucionar?

Quizá la respuesta no sea tan extrema. La inteligencia artificial difícilmente reemplazará el criterio jurídico, la argumentación, la estrategia procesal o la sensibilidad necesaria para comprender los conflictos humanos. Lo que sí está reemplazando son tareas repetitivas que durante años consumieron buena parte del tiempo de los profesionales del derecho.

Si una herramienta puede revisar cientos de páginas en pocos minutos, encontrar precedentes, comparar normas o elaborar un primer borrador de un documento, la pregunta deja de ser si debemos utilizarla. La verdadera pregunta es qué valor agregado ofrecerá el abogado que compite en un mercado donde esas tareas ya pueden automatizarse.

Tal vez el reto más grande ya no sea aprender más normas. Tal vez el verdadero desafío consista en desarrollar mejores habilidades para interpretar, cuestionar y aplicar el derecho con criterio. La inteligencia artificial puede ofrecer respuestas, pero la responsabilidad jurídica seguirá recayendo sobre quien decide utilizarlas.

Desde una perspectiva legal también aparecen nuevos desafíos. ¿Quién responde cuando una inteligencia artificial se equivoca y ese error produce un daño? ¿Cómo garantizar la confidencialidad de la información de nuestros clientes cuando utilizamos estas herramientas? ¿Hasta dónde puede un abogado apoyarse en la inteligencia artificial sin comprometer su deber profesional de diligencia y reserva? ¿Estamos preparados para explicar ante un juez que parte de nuestro trabajo fue asistido por un sistema de inteligencia artificial?

En Colombia estas preguntas apenas empiezan a surgir. Aunque todavía no existe una ley integral sobre inteligencia artificial, los principios constitucionales, la protección de datos personales, el deber de confidencialidad y las reglas sobre responsabilidad profesional ya obligan a ejercer esta tecnología con prudencia.

Quizá por eso el nombramiento de David Vélez trasciende el ámbito empresarial. Nos recuerda que la inteligencia artificial ya no pertenece únicamente al mundo de los ingenieros. Hoy también forma parte del mundo jurídico y está transformando la manera en que entendemos la profesión.

Entonces vale la pena hacerse una última pregunta.

Dentro de cinco años, ¿la diferencia entre un buen abogado y otro estará únicamente en cuánto sabe de derecho o también en la forma inteligente, ética y responsable en la que utilice la tecnología?

Porque la historia demuestra que las profesiones rara vez desaparecen por la llegada de una nueva herramienta. Lo que sí desaparecen son las formas de ejercerlas cuando quienes las integran deciden no adaptarse.

La inteligencia artificial no debería verse como una amenaza para el derecho. Debería entenderse como un desafío que nos obliga a estudiar más, a fortalecer nuestro criterio jurídico y a ofrecer aquello que ninguna máquina puede reemplazar por completo: el juicio humano, la ética profesional y la capacidad de comprender que detrás de cada proceso siempre habrá una persona y una historia que ninguna tecnología puede resolver por sí sola.

Referencias:

Martínez, L. (2026, 21 de julio). David Vélez, fundador y CEO de Nubank, se unió a la junta directiva OpenAI Foundation. La República. https://www.larepublica.co/globoeconomia/david-velez-fundador-de-nubank-se-unio-a-la-junta-directiva-openai-4440483

Constitución Política de Colombia: Artículos 15, 29, 228 y 230.

Ley 1581 de 2012: Régimen General de Protección de Datos Personales.

Decreto 1074 de 2015: Reglamenta parcialmente la Ley 1581 de 2012.

Ley 1123 de 2007: Código Disciplinario del Abogado: arts. 28, 34 y 37.

Código Civil Colombiano: Art. 1602 y siguientes (responsabilidad contractual) y art. 2341 (responsabilidad civil extracontractual).

CONPES 3975 de 2019: Política Nacional para la Transformación Digital e Inteligencia Artificial.

Ubicación:

Bogotá, Colombia

Contacto directo:

+57 322 445 8371

+57 322 759 3007

Horario de atención de lunes a viernes de 8-AM a 5-PM.
Consulta inicial: $80.000 COP.

Política de privacidad

Hablemos de su futuro legal.

Contacto

Tus datos están protegidos bajo estricta confidencialidad profesional.